sábado, 2 de enero de 2016

Retrato

No he podido hilar más de cuatro párrafos seguidos. A lado de la ventana recorro las páginas que finjo entender mientras siento que tu mirada en ese retrato intenta decirme algo. Quizás quiero que me diga alguna cosa.
No me basta con este retrato y es por eso que busco más álbumes, recorriendo cada foto con entera entrega, como si fuera a revelar el fin de mi vida en una imagen. A lo mejor quiero un fin contigo.
Además de encontrar retratos, hallo los títulos de tu música preferida. Sin embargo, no me detengo a buscar ni a escuchar algún tema, prefiero mirarte -o escuchar tus títulos preferidos cuando tú me los dices-. 
Sigo buscando en ese baúl más de tus objetos. No hay ni paisajes ni dibujos, sólo retratos y música. 
Tus palabras me dicen más. Nos entregamos a los relatos y a las bromas por más del tiempo del que antes he dedicado, por ello es que no logro hilar los párrafos. Tu ausencia asalta a mi atención... yo vuelvo a mirar tu retrato y sonrío. Y comienzo a buscar de nuevo los álbumes... Me doy cuenta, entonces, que actúo de manera circular. 
Quiero que me digas más. No importa que el pasado nos aseche y que cuando nos sorprenda estemos indefensos, propensos a la tristeza y a la duda... yo podría protegerte, y tú a mí. 
No hay que arruinarlo. Ya he visto cómo el exceso de energía es contraproducente en muchas ocasiones, así que por muchos deseos que tenga de escucharte, de darte la mano y de que corramos sin temor, no quisiera caer en ese típico error. Por ahora, cuéntame aún más y dime lo que tu retrato no puede decirme. 

M. Téllez.

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