martes, 26 de enero de 2016

Muestras II

Cuando se sustituye algo viejo por lo reciente hay que tirar al primero, es obvio. Así pasa con el asunto que dictan los códigos.
Destruyo con mis manos el trabajo de varias personas, de varias máquinas y luego dejará de existir ese material. Para suavizar lo soso del asunto imagino que esos productos son tus pensamientos, tus risas, tus mensajes, tus miradas; imagino que eres tú.
Luego de unos 5 minutos, me aburro de imaginar que se trata de ti. Me doy cuenta que disminuye mi rabia y sé entonces que esto es absurdo. Cambio tu imagen por los balbuceos de aquellos que aman la oscuridad para suponer que dicen cosas interesantes. Es que no pueden decir algo concreto sin usar palabras que no refieren a algo medianamente interesante. Pero ellos creen que ese es el camino. 
Me divierto más de imaginar a esa gente y ni siquiera cuento los minutos. Igual me termino aburriendo.
No hay modo de seguir imaginando para mí. Este asunto es concreto y soso, por más que intente no hacerlo así. Es la relación mente-mundo. Y lo mismo contigo, estás fuera de mí y por más que mis razones hayan perdido todo control, camino y sensatez, ya van entendiendo que nunca influirán en algo. 
Una imagen me hizo despertar. Tu sobriedad y desnudes, junto a tu circunstancia e ignorancia, me quitan el velo que yo mismo me puse. Lo tuyo es más sencillo de desvelar que el cansancio realmente físico. 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario