Si logro obtener mi neuroimagen y la interpreto correctamente, ¿eso soy? Le cuento a aquella mujer inocente y maldita estas dudas. Ignoro si sepa la magnitud de importancia que tienen esas cuestiones en la vida de las personas, y especialmente en los que podrían manipular, así como observar.
Me dice que esas cuestiones del determinismo y nuestra conducta siempre le han atraído. No le hago caso y quisiera que estuviéramos de nuevo en ese cuarto. Es la segunda dosis y no sé cómo puedo estar pensando en asuntos de neuroética.
Ella me dice cómo cree que funciona nuestro cerebro. Estoy de acuerdo. Mis ideas comienzan a pesar y pienso en decirle que eso no importa por ahora, y lo mismo con otros asuntos que ya no quiero discutir aunque me interesen.
Ya no es una dosis para mejorar, es un asunto de querer consumir más. Sigo sin ver mi mal y comienzo a ver que no hay un mal supuesto que requiriera medicina.
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