Las nubes protegían a la gente de los impertinentes rayos del sol que siempre han sido enojo de las amas de casa cuando terminan de lavar y tienden la ropa. Ese sol nomás quema, pero ni seca la ropa - se quejan. Gabriel iba caminando, atravesando un deportivo. Le dieron ganas de ir a ver jugar a su equipo de futbol, los Pumas. Mientras recorría una cancha de soccer, Fernando recordó que Óscar lo había invitado a jugar en un equipo de futbol 7, pero los partidos eran los domingos, día en que él estaba ocupado. Gabriel miró su reloj, eran las 5:15pm. No importa- se dijo a sí mismo. Óscar ya lo esperaba.
Óscar lo miró a lo lejos y decidió avanzar hacia donde venía Gabriel.
-¿Listo, canijo? - preguntó Óscar mientras le daba la mano a Gabriel.
-Sí, hermano. ¿Ya llevas rato esperando?
-Como diez minutos, pero ya vamo - respondió Óscar, que le gustaba omitir las 's' en algunas palabras o agregar una 'i' en ciertos verbos de la segunda persona del singular. Como lo hacen los chilenos. Se dirigieron a la estación Colegio Militar del metro. Fueron a recoger unas credenciales.
-Oye... traigo mi bote de agua - señaló Óscar.
- Jaja... Pue' ahorita buscamo un Oxxo - dijo Gabriel mientras se reía.
- Ayer salí con Paola -comentó Óscar-, me inquieta esa chiquilla. Noto que quiere hacer cosas, pero algo la detiene, a veces pienso que son cuestiones de casa.
-Jaja ¡pendeja, we! Oh, oh... disculpe, hermano - respondió Gabriel- continúe...
-Jaja es lo que pensé... pero, ¿cómo es posible que si ella habla de los intelectuales y se piensa dentro de esa bolita, no entienda que eso implica ciertas acciones? Como no lloriquear por la familia, si es que su problema es la familia.
-Entiendo. A lo mejor ella no supera aún esa etapa de la familia.
-Puede ser. La familia es un problema - finalizó Óscar.
-Si, hermano, creo que sí lo es. Pero... mire, un Oxxo, vamo - dijo Gabriel.
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