martes, 29 de septiembre de 2015

1.

No pudo dormir en la noche. Estaba desvelado e iba camino a la universidad. El camión estaba a tope, como ya es usual en la Ciudad de México. Al menos Óscar logró alcanzar un lugar para ir sentado. Intentaba dormir y no lo conseguía. Le dio un sorbo a su botella de agua. Ojalá la hubiera podido llenar de Jack Daniel's con manzana, como el de las latas- pensó. Era común que llenara su botella con esa bebida y se ponía a tomar en el camión, en el metro o en las calles. ¿Por qué no permiten beber en la vía pública cuando muchas personas fuman? -se preguntaba Óscar. Entendía que ambas cosas eran drogas. El problema es la gente, no sabe beber - se respondía. Imbéciles- finalizaba. Se levantó de su lugar y esperó a que todos descendieran del camión. ¿Por qué los camiones tienen un punto de llegada? Deberían dejar a nuestra disposición unos que no tengan letrero, tampoco chofer, que alguien espere un rato a ver quién sube y que luego arranque, sin rumbo, un viaje a ninguna parte - se decía a sí mismo. 
Óscar caminó para tomar otro camión, miró su reloj, era buena hora. Revisó la bolsa izquierda de su pantalón, para cotejar si llevaba dinero. Le alcanzaba para unas latas de Jack Daniel's, pero no había tiendas cerca de ahí. Serán para después - pensó. 
Si tenía que soportar a la gente que es irrazonable hasta para viajar en transporte público, sólo podía ir tranquilo sabiendo que su botella para el agua tenía algo de whisky con manzana. También bebía para poder hablar del amor. Eso que la gente cree que es amor- decía Óscar.

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